Esta es la historia de alguna de sus entretenidas aventuras, que comienzan en el hermoso valle de flores, donde Hanuman un día, sentado junto a su madre tomaba los tibios rayos del sol.

Hanuman tomaba los tibios rayos del sol.

Hanuman miró al cielo y vio el sol.
¡Me encanta el Sol!  -dijo el pequeño niño- ¡Es tan hermoso, tan cálido, tan dorado y brillante!  ¡Me encantaría tomarlo y jugar con él, como si fuera solamente mío!
Entonces, Hanuman estiró sus brazos  hacia el sol, lo tomó entre sus manos y empezó a lanzarlo hacia arriba y hacia abajo como si fuera una pelota.  Al Sol, todo esto no le pareció nada agradable  y empezó a enfurecerse.

Hanuman saltó hacia el Sol para jugar con el

El sol llamaba a Indra, el semidios de los truenos y relámpagos, quien en ese momento, andaba paseando por el cielo en su elefante mágico.
¡Auxilio Indra! ¡Mira lo que este travieso niño está haciendo conmigo! ¡Auxilio!
Indra vio lo que Hanuman estaba haciendo, y se sintió muy disgustado.   De pronto, el cielo se oscureció y las nubes de tormenta empezaron a juntarse.

¡Pon al sol en Su lugar inmeditamente! -grito Indra con voz fuerte- No! -dijo Hanuman- quien no parecía asustarse con la furia de los semidioses.

Entonces, Indra encolerizado, le lanzó a Hanuman un rayo que lo golpeó y lo dejó inconciente.

Zaap!

El Rey Indra golpeó a Hanuman con su poderoso Rayo